martes, 28 de junio de 2016

Respuesta a la pregunta: ¿Qué papel juega la arquitectura financiera en el desarrollo de los países del hemisferio Sur?


¿Qué papel juega la arquitectura financiera en el desarrollo de los países del hemisferio Sur?

Las Estrategias y acciones de América Latina y el Caribe ante la Arquitectura Financiera Internacional Además de las declaraciones y posturas, formuladas por los países de América Latina y el Caribe en diferentes instancias, ámbitos y foros multilaterales, en la región se han venido desplegando una serie de acciones concretas que claramente apuntan hacia la creación de una arquitectura financiera regional, la cual se ha ido impulsando y concretando gradualmente como expresión de la necesidad de hacer frente al complejo escenario mundial, y de fortalecer los mecanismos regionales de cooperación para enfrentar en mejores condiciones los impactos negativos derivados del funcionamiento del sistema financiero y monetario internacional. En tal sentido, interesa señalar lo sucedido con las experiencias más recientes en materia de cooperación financiera y monetaria, como son el Sistema de Pagos en Monedas Locales (SML) entre Argentina y Brasil, los avances en la concreción del Banco de la ALBA, el inicio de operaciones a principios del 2010 del Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE), y la firma en septiembre de 2009 del Convenio Constitutivo del Banco del Sur. Todas estas acciones, constituyen una clara expresión de avances en la construcción de una arquitectura monetaria financiera que - aunque incipiente y aún en proceso - ha venido dotando de espacios de autonomía a las relaciones comerciales y financieras en el ámbito interregional. 

- El Sistema de Pagos en Monedas Locales (SML). Este es un mecanismo de pagos informatizado que permite a los importadores y exportadores argentinos y brasileños, realizar el pago y cobro de las operaciones comerciales en sus respectivas monedas. El Convenio Constitutivo del SML, firmado en septiembre de 2008, establece que el objetivo del Sistema “Es facilitar las transacciones entre los dos países en monedas locales y reducir la transferencia en divisas (dólares estadounidenses) entre sí” [Bancos Centrales de Argentina y Brasil, 2008]. EL SML es un mecanismo opcional, complementario de los sistemas de pagos vigentes en Argentina y Brasil, que se conforma como un sistema de compensación y transferencia de valores, en el cual tanto el importador como el exportador tienen la facilidad de poder pagar y cobrar en sus respectivas monedas locales (pesos argentinos/reales brasileños) por el comercio de bienes, así como por los servicios y gastos –como fletes y seguros– relacionados con dicho comercio. EL SML no es un mecanismo de cobertura de riesgo cambiario y de acuerdo a lo estipulado en su reglamento, los Bancos Centrales de ambos países no cobran entre sí comisiones ni gastos relativos a los trámites que realizan. 
  En el Convenio del SML, se estipula que este mecanismo responde a la necesidad de desarrollar instrumentos financieros de bajo costo para las transacciones entre el Peso Argentino y el Real Brasileño; se afirma que los costos de transacción de las operaciones cursadas en dólares estadounidenses, así como las dificultades para comerciar en monedas locales de ambos países, pueden desanimar a las pequeñas y medianas empresas a operar en comercio exterior; se señala la relevancia de los flujos comerciales entre Argentina y Brasil y de estos países con el MERCOSUR y el hecho de que la creación del SML podría ser un antecedente para una posterior implementación de este mecanismo con los demás países del bloque; y, se destaca que este mecanismo permitirá aumentar la liquidez y la eficiencia del mercado de cambios y la integración financiera entre Brasil y Argentina, que es uno de los propósitos de la integración regional previstos en el Tratado de Asunción que dio origen al MERCOSUR.

En términos operativos, los participantes del SML son los importadores y exportadores de ambas naciones, los bancos autorizados en cada país a incorporarse a este esquema y los bancos centrales de ambos países. La mecánica a seguir consiste en que el importador registra su operación y ejecuta el pago en su propia moneda en cualquiera de los bancos autorizados a operar el SML. Posteriormente, se realiza la compensación entre los bancos centrales de los valores en moneda local y después los bancos centrales transfieren el crédito a los exportadores por medio del sistema bancario. De esta manera, tanto el importador como el exportador pagan y cobran en sus respectivas monedas, sin tener que hacer ninguna modificación respecto a la documentación y trámites de comercio exterior en ninguno de los dos países. 

La principal sugerencia del presente capítulo, es que deberían desarrollarse todos los esfuerzos posibles para construir una arquitectura financiera regional en América Latina y El Caribe, y que dicha construcción, pese su complejidad y a las dificultades que habría que sortear para concretarla –algunas de las cuales se identificarán más adelante–, es un objetivo de mediano plazo no sólo viable, sino además necesario para crear en la región las condiciones que exige el desarrollo económico y social, dado el actual y previsible escenario mundial. La Reforma de la Arquitectura Financiera Internacional: SP/ SP/RR:RAFICMFALC/DT N° 3-10 Una Visión Latinoamericana y Caribeña 41 La propuesta de avanzar en la construcción de una arquitectura financiera regional en América Latina y el Caribe, está apoyada en las evidencias y los procesos presentes tanto en el escenario internacional, como en el propio escenario regional: • Del espacio internacional, en primer lugar es obligado desprender la existencia de un profundo deterioro en la arquitectura financiera global, que si bien en lo inmediato está relacionado con los contenidos de la actual crisis mundial y con los factores que provocaron su estallido, en una perspectiva más amplia se vincula a los fundamentos en que dicha estructura se ha apoyado y a las formas de funcionamiento que desde hace ya tiempo están presentes en los mercados financieros y en la base monetaria sistémica. Los problemas monetario-financieros que hoy han estallado son una consecuencia inevitable –y probablemente repetible–, de las modalidades de desenvolvimiento sistémico del crédito en las décadas recientes, así como de las graves debilidades e inconsistencias presentes en la base monetaria-dólar al menos desde la ruptura del sistema de Bretton Woods. En lo que respecta al crédito, problemas tales como la desregulación profunda de las finanzas en los ámbitos nacionales y en su movimiento internacional; el despliegue sin freno alguno de todo tipo de operaciones, incluidas aquellas que más han favorecido la falta de transparencia, el ocultamiento de información, la evasión fiscal, los esquemas Ponzi, los “productos estructurados”, etc.; la imposición de todo tipo de condicionalidades hacia los países en desarrollo por parte de los organismos financieros internacionales; y la obtención de desmesuradas ganancias en la intermediación y especulación financiera incluso en medio de la crisis, son sólo algunas de las expresiones de un funcionamiento de los mercados crediticios internacionales que en nada responde al papel que dichos mercados deberían jugar en la economía mundial, y de ninguna manera se ajusta a las necesidades que en ese ámbito es necesario atender en países como los latinoamericanos y caribeños. En el ámbito monetario internacional, la situación no es mejor. La permanencia del dólar como divisa principal –simultánea a los cuantiosos déficit externos de la economía que lo emite–, desde hace ya tiempo se ha constituido en fuente de graves desequilibrios en la economía internacional, de recurrentes fluctuaciones en las paridades cambiarias que trastocan todo cálculo económico, y de potenciales ataques especulativos que obligan a mantener cuantiosas reservas. Esos montos de reservas, lejos de utilizarse como fuente para impulsar los procesos de desarrollo, en buena parte se canalizan precisamente hacia el sistema financiero estadounidense, ayudando así a atenuar la declinación del dólar y, con ello, a la reproducción de un círculo vicioso cuya ruptura es sólo cuestión de tiempo y ante la cual es necesario tomar todas las prevenciones posibles. También en el escenario internacional, a las evidencias que dan cuenta de un profundo deterioro en la arquitectura financiera global, se suman aquellas otras que apuntan a una muy probable permanencia de elementos centrales de dicho deterioro. Si bien se han inyectado grandes volúmenes de recursos a la reactivación tanto por parte de los gobiernos en sus respectivas economías, como en el ámbito internacional a través de los acuerdos del G-20, y aunque a ello se agregan las medidas, que en principio están acordadas, para suavizar algunas de las aristas más dañinas provocadas tanto por la falta de regulación como por la muy laxa aplicación de las pocas regulaciones existentes respecto de los mercados e intermediarios financieros, todo ello muy probablemente no será suficiente para lograr el tipo de mercados e intermediarios que se requieren desde la perspectiva de Secretaría Permanente Relaciones Extrarregionales 42 países como los latinoamericanos y caribeños, la gran mayoría de los cuales ni siquiera tienen voz en el interior del G-20. Desde esa perspectiva, de ninguna manera es suficiente sólo superar la actual crisis y evitar –en el mejor de los casos– la reproducción de burbujas como la inmobiliaria del 2001-2007 o los excesos más notorios de la desregulación financiera, ni menos aún es suficiente la inyección de recursos al FMI que le permitirá reproducir, apenas suavizándolas en el mejor de los casos, las prácticas que lo caracterizan desde hace ya mucho. En todos esos ámbitos, las medidas tomadas empujan a reproducir condiciones de funcionamiento que sin ninguna duda deberían ser superadas, y a ello se agrega la ausencia de medidas, en la agenda del G-20, que apunten a la muy necesaria redefinición de la base monetaria del sistema y del sistema mundial de reservas actualmente existente. Por tanto, los problemas del orden monetario y financiero internacional son mucho mayores y más profundos que las soluciones que hasta ahora se están definiendo y aplicando en el plano global, y al menos en un futuro previsible nada indica que se estén definiendo y aplicando soluciones de fondo, ante lo cual se vuelve imperativo que América Latina y el Caribe articule posiciones comunes en torno a temas como los siguientes: • La demanda de ampliar sustancialmente los ámbitos de discusión y de toma de acuerdos, no sólo respecto a la crisis actual, sino también en relación con todos aquellos problemas de carácter sistémico que hoy requieren de un tratamiento inclusivo. • La necesidad de que el costo de la crisis y de la recuperación, corra por cuenta de las economías en que dicha crisis se gestó y, dentro de ellas, de los agentes cuya actuación creó las condiciones para su estallido. • La imperiosa necesidad de que los sistemas financieros y el conjunto del funcionamiento del crédito, nacional y globalmente, estén efectivamente al servicio de las necesidades productivas y no de la especulación, asegurando las condiciones para que dicho crédito se constituya en una efectiva palanca a favor del desarrollo y de la atención de las necesidades básicas que en pleno XXI están lejos de ser cubiertas para una buena parte de la población mundial. • La recuperación y efectiva aplicación, en el ámbito internacional, de los mecanismos de supervisión, regulación y control sobre los mercados e intermediarios financieros, revirtiendo en tal sentido las tendencias a la reducción de normas y a la laxitud en su aplicación que se impusieron en las décadas recientes. • El necesario llamado a cuentas a los organismos financieros internacionales que por sus funciones tienen la mayor responsabilidad en la generación, irrupción y propagación de la crisis, y cuya permisividad y pasividad frente a las causas, los países y los actores que la provocaron, jugó un papel central en la profundidad con que esta se ha desenvuelto. • La exigencia de finalizar con las profundas asimetrías que hasta la fecha existen entre los países desarrollados y en desarrollo, respecto de los criterios de actuación de las IFIs frente a esos dos grupos de países en temas tales como la La Reforma de la Arquitectura Financiera Internacional: SP/ SP/RR:RAFICMFALC/DT N° 3-10 Una Visión Latinoamericana y Caribeña 43 corrección de desequilibrios macroeconómicos y en particular de balanza de pagos, los capitales y prácticas especulativas. • La necesidad de modificar por completo los criterios de condicionalidad que hasta ahora se imponen a los países en desarrollo para tener acceso a los recursos de las IFIs, así como los montos y la lentitud de acceso a dichos recursos. • Una profunda revisión de la pertinencia de las actuales IFIs con los principios, objetivos y prácticas que los han caracterizado, lo cual debería apuntar a mucho más que la sola reformulación de sus sistemas de votación y de definición de sus cuerpos ejecutivos. • La necesidad de recuperar espacios de ejercicio de la soberanía nacional y regional, frente a los movimientos internacionales de capital, definiendo en función de ello las normas y regulaciones que aseguren la pertinencia de dichos movimientos desde la perspectiva de las necesidades del desarrollo. • La demanda por un sistema monetario internacional que no siga siendo fuente de desequilibrios sistémicos, que sea estable y previsible, que tenga un funcionamiento acorde con necesidades muy distintas a las que ahora responde y que no dependa de un país emisor, menos aún si ese país posee los niveles de endeudamiento que caracterizan a los Estados Unidos. Si ese nuevo sistema monetario tuviera como eje a los DEG, ello debería acompañarse de una revisión de los criterios de asignación de esos Derechos, y probablemente de una definición de la instancia más apropiada para emitirlos. A pesar de la necesidad de articular posiciones regionales frente a temas como los recién señalados, es necesario reconocer que, salvo cambios profundos en el ámbito internacional que no se avizoran en un futuro cercano, no es desde ese ámbito que se generarán las condiciones que América Latina y el Caribe requiere de la esfera financiera para ponerla al servicio de las necesidades del desarrollo. Esto obliga –sin abandonar la exigencia de modificaciones globales– a dirigir los principales esfuerzos hacia el espacio regional, creando en él una arquitectura financiera que ponga a la región, al menos parcialmente, a resguardo de un orden económico sistémico cuya redefinición aún deberá esperar. • En el escenario regional, si bien la construcción de la arquitectura financiera latinoamericana y caribeña enfrenta una serie de limitaciones e interrogantes a los que se hará referencia más adelante, también cuenta con elementos a su favor, los cuales interesa destacar brevemente. Un primer elemento a favor de dicha construcción, se refiere a los avances que ya han venido ocurriendo en materia de cooperación monetaria y financiera. En la medida en que las distintas estructuras de cooperación ya existentes puedan potenciar su funcionamiento y algunas, si es el caso, puedan ser readecuadas en función de las necesidades de la arquitectura financiera regional en proceso de construcción, ellas pueden constituirse en un importante activo de dicho proceso, aprovechándose al máximo la experiencia y los resultados que en ese ámbito se ha venido acumulando. Para ello, sin embargo, sería necesario ir reduciendo de manera sustancial la diversidad de estructuras y la heterogeneidad de características presentes en ellas, teniendo presente que esa diversidad se corresponde en buena medida con la Secretaría Permanente Relaciones Extrarregionales 44 multiplicidad de esquemas y mecanismos de integración que operan en la región. En ese sentido, la aparición y desarrollo de nuevos esfuerzos integracionistas de mayor alcance en la región –en términos de membresía, pero también de profundidad y de multiplicación de objetivos y ámbitos de acción– como lo es la UNASUR, y la futura Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, es probable que favorezca la reducción y agrupación de las actuales estructuras de cooperación monetaria y financiera. 

Finalmente, interesa destacar que, además de las condiciones que se han identificado como necesarias de atender para la construcción de una arquitectura financiera regional en América Latina y El Caribe, existen también otros elementos condicionantes, que no tienen que ver con el proceso mismo de construcción sino con el contexto en el cual dicho proceso debería desenvolverse. Si bien, como se argumentó anteriormente, los escenarios económicos y políticos en la región favorecen en lo general el avance hacia dicha arquitectura, dichos escenarios siguen siendo notablemente diversos y probablemente no en todos los casos la construcción de esa arquitectura concitará de manera rápida los niveles necesarios de acuerdo y de decisión política para avanzar en esa dirección. Hoy coexisten en América Latina y el Caribe visiones distintas acerca de los rumbos hacia los que debería apuntar el desarrollo económico y social, del papel del Estado en la definición y construcción de esos rumbos, de las estrategias de inserción en la economía internacional que deberían seguir los países y del papel que en todo ello corresponde tanto a la integración regional como a la construcción de la arquitectura financiera que aquí se está proponiendo. En el sentido anterior, si bien a la luz de las condiciones pasadas, presentes y futuras de funcionamiento de la economía internacional la necesidad de esa arquitectura se justifica en sí misma, con una relativa independencia de los proyectos económicos y políticos que en cada país estén vigentes, el asumir esa necesidad supone reconocer a la región como un espacio prioritario de vinculación y de construcción multiestatal de políticas financieras y monetarias. Si ese convencimiento en los hechos no existe, o no tiene la fuerza necesaria, difícilmente se podrá avanzar hacia la construcción de la arquitectura financiera regional, sobre todo considerando que dicho avance requiere del cumplimiento de un conjunto de acciones descritas en párrafos previos, las cuales sólo podrán concretarse en el marco de una clara decisión política de los gobiernos participantes. Un segundo elemento condicionante, se deriva también del conjunto de acciones que implica la construcción de la arquitectura financiera regional, y se refiere a los niveles de conocimiento y consenso público que dicha construcción supone. La definición y aplicación de políticas comunes, el cumplimiento de criterios de convergencia, el uso de recursos para objetivos definidos en el ámbito regional, entre otras, son decisiones que se harán sentir en el conjunto de los países involucrados y que difícilmente podrán cumplirse sino existe un amplio consenso social a favor esa construcción. Ello implica que, más allá La Reforma de la Arquitectura Financiera Internacional: SP/ SP/RR:RAFICMFALC/DT N° 3-10 Una Visión Latinoamericana y Caribeña 49 de las discusiones y acuerdos entre gobiernos y de los análisis de especialistas, el avance hacia la arquitectura financiera regional se constituya en un objetivo social compartido, lo que sólo será posible si desde sus primeras etapas, y a lo largo de todo el proceso, se crean no sólo canales de la más amplia información sobre lo que está a discusión, sino también mecanismos que permitan abrir la discusión, e influir informadamente en la toma de decisiones, a una diversidad de sectores y actores sociales de la región. 

Reunión Regional: Reforma de la Arquitectura Financiera Internacional y Cooperación Monetaria y Financiera en América Latina y el Caribe Caracas, Venezuela 8 y 9 de abril de 2010 SP/RR:RAFICMFALC/DT N° 3-10. Disponible en: http://www.sela.org/media/266128/t023600003962-0-dt_3_reforma_arquitectura_financiera_-esp.pdf.http://www.sela.org/media/266128/t023600003962-0-dt_3_reforma_arquitectura_financiera_-esp.pdf

jueves, 16 de junio de 2016

Resumen de clase Día: 23-05-2016. Tema: Actividad Financiera del Estado- Planificación Económica

Resumen de clase

Día: 23-05-2016
Pedro Carmona C.I. V-18.913.372
Sección: C04-402


Tema: Actividad Financiera del Estado- Planificación Económica

 El Mercado Primario es aquel donde se venden públicamente nuevas emisiones de valores. El dinero obtenido por la venta de los títulos sirve para financiar al emisor, que puede ser una empresa o el gobierno. El Mercado Secundario o de transacciones es aquel que comprende las negociaciones y transferencias de valores emitidos y colocados previamente en el mercado primario. Las negociaciones en Bolsa y en los demás mecanismos centralizados constituyen por excelencia un mercado secundario.

Algunos instrumentos poseen un mercado secundario más activo que otros, lo cual es importante porque le facilitan al inversionista la venta de sus activos antes de que los mismos maduren. La existencia del mercado primario depende en gran medida del mercado secundario, debido a que este último proporciona, además, información sobre los precios de los  instrumentos, lo que permite al inversionista y a los emisores emprender las acciones que consideren adecuadas.

Algunas transacciones del mercado secundario ocurren en un mercado organizado, el cual es un mercado visible para la realización de estas transacciones. La Bolsa de Valores de Caracas (BVC), la Bolsa Agrícola de Venezuela (Bolpriaven) y la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) son ejemplos de mercados secundarios organizados. Otras transacciones del mercado financiero secundario se llevan a cabo en el llamado mercado over-the-counter, un mercado que no cuenta con una ubicación física y cuyas transacciones se suelen realizar entre bancos.

SISTEMA BANCARIO

El nuevo sistema cambiario parte de dos bandas fluctuantes, el primero el denominado "protegido" (Dipro) y el segunda el de Divisas Complementarias (Dicom). El anunció lo hizo el vicepresidente para el área Económica, Miguel Pérez Abad, en rueda de prensa en el Banco Central de Venezuela (BCV).

A continuación las claves:

1) Las Divisas Protegidas (Dipro) están dirigidas a bienes y servicios, a remesas identificadas como prioritarias, e iniciará con una cotización de 10 bolívares por dólar y se ajustará de manera progresiva considerando los impactos sociales.

2) La tasa protegida funcionará para la liquidación de divisas destinadas a pensiones de vejez del Instituto del Seguro Social.

3) El artículo seis del convenio firmado establece que la tasa Dipro será para el pago del sector salud, cultura, deporte e investigaciones científicas.

4) Dipro también se destinará para el Cupo de Estudiantes, es decir, todas las actividades académicas presenciales en el exterior, correspondientes a solicitudes aprobadas, así como solicitudes sucesivas, en ofertas académicas.

5) La segunda banda, será el sistema de cambio Divisas Complementarias (Dicom), para todas las transacciones no incluidas bajo el tipo de cambio protegido, y fluctuará según la dinámica económica del país, incluye el Cupo para Viajes.

6) El presidente Nicolás Maduro dijo el 17 de febrero del año en curso que el sistema flotante sería el Sistema Marginal de Divisas (Simadi), que actualmente se cotiza en 206,9209 bolívares según la subasta del 8 de marzo de 2016.

7) Hasta la fecha, Simadi no ha logrado liquidar a más del 10 por ciento del mercado.

8) Se mantiene el mismo trámite para solicitar el Cupo para Viajes, vigente el procedimiento y asignaciones establecidas en la providencia 011 de Cencoex.

9) Para los viajeros que ya tenían su viaje planificado se mantiene la tasa de Sicad, es decir, a 13,50 bolívares.

10) las operaciones de divisas generadas por exportación, venta de hidrocarburos, serán al tipo de cambio Dicom.

11) El Cupo Electrónico quedó sin anuncio, desde que las divisas solo se pueden tramitar a través de la banca pública, ningún usuario ha tenido acceso.

12) Las representaciones diplomáticas, consulares y sus funcionarios efectuarán transacciones al tipo de cambio flotante.

13) ¿Qué es el Plan 50? Es una agenda de protección, de rubros y servicios esenciales para la vida.

14) Disposiciones Transitorias: Los AAD que habiendo cumplido el proceso de importación y aún no cuentan con ALD y que en el expediente de importación hayan sido consignados a Cencoex.

15) Disposiciones finales: La determinación de la base imponible de las obligaciones tributarias derivadas de las operaciones aduaneras, se efectuará al tipo de cambio de adquisición de las divisas correspondientes a la operación.

16) Las operaciones de adquisición de divisas destinadas a las importaciones que ya se encuentren con ALD se liquidarán a la tasa vigente para el momento en que fueron aprobadas sus operaciones.
OPERACIONES DE MERCADO ABIERO
Las operaciones de mercado abierto (OMA's), o mejor conocidas como operaciones de absorción e inyección, son aquellas con las cuales el BCV inyecta o recoge dinero del sistema para llevar a cabo su política monetaria a través de la compra y venta de títulos públicos de corto plazo. Cuando es necesario aumentar la liquidez el BCV compra títulos en el mercado, inyectando dinero a la economía; pero cuando quiere disminuir la liquidez, vende títulos para recoger el dinero del mercado. Actualmente, el monto vigente por vencer de absorción es de Bs. 109.987 MM mientras que el monto de inyección es de Bs. 0 dado que no se han pactado nuevas operaciones.
INTERMEDIACIÓN FINANCIERA EN SENTIDO ESTRICTO
La intermediación financiera consiste en que el proceso de canalización del ahorro hacia la inversión se realiza a través de un intermediario financiero en sentido estricto. Lo que hace este intermediario financiero sería emitir un activo financiero denominado secundario o indirecto que se caracteriza porque se ajusta a las necesidades y preferencias de los oferentes de fondos.

El proceso de intermediación financiera sería el siguiente: las unidades económicas con déficit, que son los demandantes últimos de fondos, emiten unos activos financieros primarios que serán adquiridos por los intermediarios financieros que dan a cambio unos recursos financieros que van a parar a esas unidades económicas con déficit. Los intermediarios, a su vez, emiten unos activos financieros secundarios que son adquiridos por los oferentes últimos de fondos, pasando los recursos financieros de los oferentes a los intermediarios financieros.

En este caso la función de los intermediarios financieros es más compleja ya que están creando activos financieros, es decir, se están transformando los activos y también los plazos o vencimientos. Los activos financieros primarios son, generalmente, a medio y largo plazo mientras que los activos financieros secundarios suelen ser a corto plazo. Por este motivo, a la función de intermediación financiera también se la denomina función de transformación de activos o de plazos.
BOLSA PÚBLICA DE VALORES BICENTENARIA
Misión
La prestación de servicios a inversores y emisores de títulos valores, emitidos por agentes económicos y sociales tanto públicos como privados, a objeto de garantizar niveles adecuados de liquidez y financiamiento en todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela, mediante mecanismos eficientes de canalización del ahorro hacia la inversión, garantizando asistencia técnica y bajo costo de intermediación.

Visión
Consolidarnos como el primer proveedor de servicios financieros en el mercado de valores de la República Bolivariana de Venezuela, siendo referencia de rentabilidad, eficiencia, transparencia, honestidad y respeto por los sectores económicos y sociales que hacen vida en el país, y de esta manera fortalecer el paradigma socialista de un sistema financiero, cuyo eje principal son los seres humanos.
Sus Valores:
Eficacia, Eficiencia,
Celeridad, Transparencia y Buena fe, Participación, Objetividad e Imparcialidad, Accesibilidad y Participación, Prudencia, Respeto, Sinceridad,  Responsabilidad, Flexibilidad, Orden, Justicia, Templanza.
Política de la Calidad
Es política de la calidad de la Bolsa Pública de Valores Bicentenaria (BPVB), fortalecer el mercado de valores venezolano a través de la prestación de un servicio de intermediación y custodia de títulos valores de manera eficiente, transparente y accesible con la finalidad de satisfacer las necesidades y requisitos de emisores e inversores, mediante el mejoramiento continuo de sus procesos, contando con personal profesional capacitado y el uso de sistemas de información adecuados; contribuyendo con el sector productivo nacional en pro del desarrollo económico social del país, canalizando así el ahorro hacia la inversión.
SUPERINTENDENCIA NACIONAL DE VALORES
La Superintendencia Nacional de Valores es el ente encargado de regular y supervisar el funcionamiento eficiente del mercado de valores, para la protección de las personas que han realizado inversiones en los valores a que se refiere esta Ley y para estimular el desarrollo productivo del país, bajo la vigilancia y coordinación del Órgano Superior del Sistema Financiero Nacional.


La Superintendencia Nacional de Valores tiene personalidad jurídica y patrimonio propio e independiente del fisco nacional; está adscrita al Ministerio del Poder Popular para la Banca y Finanzas al sólo efecto de la tutela administrativa; y gozará de las franquicias, privilegios y exenciones de orden fiscal, tributario y procesal que las leyes de la República otorgan al fisco nacional.
El profesor nos recomendó leer el libro del actual presidente de Ecuador Rafael Correa titulado: De Banana Republic a No República donde se manifiesta lo siguiente:

Recopilación de artículos académicos redactados entre 1993 y 2005, según explica el autor, cuando el nombramiento como ministro de Economía primero, la campaña electoral luego y la asunción de la presidencia de Ecuador finalmente, dejaron atrás su bucólica vida. Reordenado y completado a la luz de la experiencia en el ejercicio de la primera magistratura, el texto ofrece una detallada exposición de los manejos que se le ha dado a la economía ecuatoriana y explica la dificultad y complejidad de la coyuntura actual. Contra lo que podría esperarse, se trata de una narración llana, amena, al alcance de todos. Correa explica la larga y triste historia de su país, que con escasas diferencias se repite en toda el área. Su conclusión es que el continente americano requiere de políticas que promuevan relaciones más justas entre capital y trabajo, es decir, un camino hacia el equilibrio social y la erradicación de la pobreza. En el último capí- tulo, a los empresarios les pide “que guarden cuatro éticas fundamentales: la ética con sus trabajadores, esto es, saber distribuir justamente entre éstos el valor agregado por la empresa, así como garantizar un adecuado ambiente de trabajo y estabilidad; la ética con sus consumidores (...) la ética con la sociedad y el Estado, o sea, pagar sus tributos, cumplir las leyes (...) y la ética con el medio ambiente”.